Cristo mandó a sus discípulos a amarse unos a otros. Este sería el distintivo entre sus seguidores. En la iglesia estimulamos al amor fraternal entre los hermanos y el ser afectivos con todos aquellos que llegan a la iglesia, ya que si experimentan el amor entre nosotros estarán experimentando a Dios, porque Dios es amor.

Juan 13:34-35

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

1 Juan 4:18-19

Pastor Javier Rodriguez